CORPUS HERMETICUM

Hermes Trimegistro

Esta biblioteca hermética refleja los textos atribuidos a Hermes Trimegistro, el tres veces grande, padre de la filosofía hermética. La fuente de estos textos son manuscritos del final de la edad media y de los siglos XIV y XV. Se cree que a su vez los manuscritos son copias de otros que han sido perdidos en el transcurso de la historia del hombre. Los textos traducidos provienen de su versión en griego a excepción del Asclepio cuyo manuscrito es en latín. Se cree que la versión griega es una traducción del original egipcio.

Traducidos por J. Sanguinetti

Corpus Hermeticum

I Poimandrés

1 Cierta vez que me había puesto a pensar en los seres, absorta la imaginación en las

alturas del pensamiento, ausentes los sentidos como quien duerme profundamente

después de una copiosa comida o de un agotador ejercicio corporal, me pareció que

un ser inmenso aparecía, de talla incomparable, que me llamó por el nombre y me

dijo:- ¿Qué quieres oir y ver, qué quieres entender y conocer en tu mente?

2 ¿Y tú quién eres?, le dije:

- Yo soy Poimandres, respondió, la Mente del Poder Supremo: sé lo que buscas, y en

todas partes estoy contigo.

3 Quiero aprender sobre los seres, le dije, y entender su naturaleza, y conocer al Dios.

Oh! cuánto quisiera que alguien me enseñara sobre estos temas!

- Guarda en tu mente lo que quieres aprender que yo te enseñaré.

4 Y habiéndo dicho estas cosas, cambió de forma, y en un instante el espacio entero

se abrió ante mí, y ví un panorama infinito, y todo se transformó en Luz, una Luz tan

serena y alegre que al verla la adoré. Al poco tiempo, fue bajando y mostrándose una

Tiniebla espantosa y sombría, enroscada como espiral tortuosa, semejante a una

serpiente. Después la Tiniebla se fue transformando en una cierta natura húmeda que

se agitaba indescriptiblemente, que arrojaba humo como lo hace el fuego y emitía un

clamor, un gemido inenarrable. De allí brotó un grito inarticulado de socorro que

parecía lo voz de un ser humano.

5 Fue entonces cuando, saliendo de la Luz, un Nombre santo cayó sobre la cosa, y un

fuego puro emergió de esa natura húmeda hacia los celestes espacios, un fuego ligero

y sutil, y enérgico a la vez. El ágil aire se dejó arrastrar por el espíritu, y de la tierra y

el agua se izó a sí mismo hasta alcanzar el fuego, de forma que parecía colgar de él.

Por su parte, la tierra y el agua quedaron entremezclados tan íntimamente que no era

posible distinguir a uno del otro: el Nombre espiritual que se cernía sobre ellos los

mantenía en movimiento, a lo que parecía oirse.

6 Entonces Poimandres me dijo:- ¿Entiendes los que esta visión significa?

- Lo sabré, le contesté.

- Yo soy aquella Luz, me dijo, yo, la Mente, tu Dios, que preexisto a la naturaleza

húmeda que surgió de la Tiniebla. En cambio el Nombre luminoso que procede de la

Mente es hijo de dios.

- ¿Y entonces?, exclamé.

- Entiéndelo así: lo que en tí vé y oye es nombre del señor, tu mente en cambio es

dios padre, ya que no están mútuamente separados, pues su unidad es la Vida.

Le agradecí y me dijo:

- Entiende la Luz y discierne estas cosas.

7 Habiendo dicho estas cosas, me clavó la mirada por tan largo tiempo que su aspecto

me hacía temblar; cuando se irguió después, quedé en mi mente contemplando la Luz

de poderes innumerables, transformada en un cosmos infinito que, con inmenso

poder, rodeaba y abrazaba al fuego forzándolo a aquietarse.

Estas cosas comprendí por el Nombre de Poimandres.

8 Estaba yo todavía atónito, cuando me habló de nuevo y me dijo:- Has visto

mentalmente la forma arquetípica, el principio anterior al principio ilimitado, esto me

dijo Poimandres y yo le pregunté:

- ¿De dónde salieron los elementos de la naturaleza?

Y él a su vez:- De la Voluntad de dios que habiendo acogido al Nombre y

contemplado el bello cosmos, lo imitó cosmocreando para sí a partir de sus propios

elementos y de las almas hechas por ella.

9 La Mente el Dios, que es a la vez macho y hembra, y contiene en sí Luz y Vida, dió

a luz por Nombre a una segunda Mente Creadora, la cual, siendo dios del fuego y del

espíritu, creó a su vez siete gobe rnadores dueños contenedores del cosmos sensible,

cuyo gobierno se llama Destino.

10 De inmediato, el Nombre del Dios, arrancándose de los elementos inferiores del

Dios, se lanzó hacia la región pura de la naturaleza creada y se unió a la Mente

creadora (puesto que son de igual naturaleza), dejando desamparados a los elementos

inferiores de la naturaleza, los irracionales, que consisten de sólo materia.

11 Entonces la Mente Creadora junto con el Nombre envolvieron los círculos y los

hicieron girar bramando, pusieron en movimiento circular a sus propias creaturas para

que rodaran, a partir de un principio indefinido, hasta un término sin fín, que

comienza donde acaba.

Esta circulación de todo, como lo quiso la Mente, produjo animales irracionales a

partir de elementos inferiores (ya no estaba el Nombre con ellos), el aire produjo aves

y el agua peces. La tierra y el agua, como lo quiso la Mente, fueron separadas una de

otra, y la tierra hizo salir de sí a los animales que tenía adentro, cuadrúpedos y

reptiles, fieras y animales domésticos.

12 La Mente, el Padre de todas las cosas, siendo Vida y Luz, parió un Hombre igual a

ella, a quién amó como hijo propio: porque siendo imagen del Padre era

hermosísimo; porque realmente tanto amó el Dios a su propia figura que le entregó la

creación entera.

13 Y vió el Hombre la creación en el fuego del Creador, y quiso también crear, y con

permiso del Padre entró en la esfera de la creación y, poseedor futuro de plenos

poderes, tomó conocimiento de las obras de su hermano, las que lo amaron y le

hicieron partícipe de su propia jerarquía.

Habiendo así explorado su constitución y participado de sus naturalezas, fué su

voluntad desgarrar hacia arriba la periferia de los círculos y contemplar el poderío de

aquel que reina sobre el fuego.

14 Entonces poseedor ya de plenos poderes sobre el cosmos de los seres mortales y

de los animales irracionales, se inclinó sobre la estructura, y desgarrando el velo

mostró a la naturaleza inferior la bella figura del Dios.Y al ver la naturaleza que la

figura del Dios poseía una belleza inagotable y las energías todas de los

gobernadores, sonrió de amor, pues ya había visto la bellísima figura del Hombre

reflejada en el agua, y su sombra sobre la tierra.

En cuanto a él, viendo su propia figura en la naturaleza reflejada en el agua la amó, y

quiso habitar en ella. Y al punto que lo quiso se realizó, y vino a habitar la forma

irracional. Y la naturaleza a su vez acogiendo a su amado se entrelazó entera con él y

copularon juntos, porque eran amantes.

15 Por éso es que, a diferencia de todos los demás seres vivos de la tierra, sólo el

Hombre es doble: mortal por el cuerpo, inmortal por el Hombre esencial. Por

consiguiente, a pesar de ser inmortal y poseedor de plenos poderes sobre todas las

cosas, está sujeto a la muerte y sometido al Destino. Siendo superior a la estructura se

volvió esclavo dentro de la estructura. Siendo andrógino, de padre andrógino, y no

sometido al sueño porque viene del que nunca duerme, sin embargo es vencido...

16 Entonces le interrumpí:-¿Y ahora? oh Mente mía! porque yo también amo al

Nombre!

Y continuó Poimandres:- Este es el misterio que ha estado oculto hasta el día de hoy.

Al copular la naturaleza con el Hombre provocó un prodigio prodigiosísimo: Como te

había dicho, el Hombre tiene la naturaleza de la estructura de los siete, de fuego y

espíritu, y la naturaleza, no sufriendo la espera, parió enseguida siete hombres en

correspondencia a la naturaleza de los siete gobernadores, andróginos y erguidos

hacia el cielo.

Exclamé entonces:- Y ahora, oh Poimandres!, ardo en un deseo inmenso y me muero

por seguir oyéndote! no te apartes del tema!

- Cállate, todavía no he terminado de desarrollar el primer asunto, me respondió

Poimandres.

- Me quedaré callado, le contesté.

- Como te decía, la generación de estos siete ocurrió de la siguiente manera: la tierra

fué la hembra y el agua el ardiente macho, del fuego la naturaleza recibió el madurar

y del aire el espíritu, y produjo los cuerpos según la imagen del Hombre. Y así el

Hombre, de vid a y luz que era vino a ser con alma y mente, la Vida se hizo alma, y la

Luz mente, y todas las cosas del cosmos sensible permanecieron así hasta el fin de un

ciclo, hasta el comienzo de las especies.

18 Escucha lo que viene ahora y que ardes en deseos de oir. Cumplido el ciclo, por

voluntad de dios se rompió el lazo que unía todas las cosas: en consecuencia todos los

seres vivos que hasta entonces eran andróginos fueron separados al mismo tiempo

que el Hombre, y fueron por un lado machos y por otro hembras. Y enseguida el Dios

dijo una palabra santa: "Creced en crecimiento y multiplicaos en muchedumbres,

vosotras las criaturas todas y las cosas que han sido hechas, y que el que tiene

intelecto se reconozca inmortal y sepa que la causa de la muerte es el amor y que

conozca todas las cosas."

19 Y habiendo hablado así el Dios, la providencia por medio del Destino y de la

estructura produjo las uniones y estableció las generaciones, y todas las cosas se

multiplicaron segun sus especies, y el que se reconoció a sí mismo llegó al bien

superelegido, pero el que se aficionó al cuerpo producto de un extravío de amor

quedó extraviado en la tiniebla padeciendo en los sentidos las cosas de la muerte.

20 - ¿Porqué cometen tan grande falta los ignorantes, le dije, de tal manera que

vienen a ser despojados de la inmortalidad?

- Parece que no has reflexionado mucho en lo que oíste, y sin embargo te dije que

estuvieras atento.

- Estoy atento y recordando, y también te doy gracias.

- Dime, pues, si atendiste, ¿porqué merecen la muerte los que están en la muerte?

 

 

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