La Agenda de Gran Canaria










   

Homeopatía: Sistema terapéutico que consiste en tratar a los enfermos con la ayuda de dosis infinitesimales  

de agentes que determinen una afección análoga (semejante) a la que se quiere combatir.

 Un método  basado en que «lo semejante es tratado por lo semejante»,

un concepto mencionado a menudo en su forma latina:

  «similia similibus curantur»

" Christian Friedrich Samuel Hahnemann"    (1755-1843)

Médico alemán creador de la homeopatía.

Nació en Meissen (Sajonia), Hahnemann estudió medicina. Acudió a la facultad de medicina más próxima, la de Leipzig, donde formar un médico consistía fundamentalmente en aprender los textos de los antiguos, especialmente los atribuidos a Hipócrates (siglo V a.C.) y Galeno (siglo II d.C.).

En 1789, enemistado con sus colegas y desilusionado de la medicina de su época, que no había podido salvar la vida de dos de sus hijos, Hahnemann abandonó la profesión, y se dedicó a la química y a las traducciones. En una de las obras que tradujo leyó un párrafo que le hizo pensar que la ley de la Semejanza podía tener la explicación de la eficacia de algunos medicamentos.

En 1792 comenzó a experimentar con sustancias probadas en él mismo, además de con sus parientes y discípulos hasta totalizar más de 100 medicamentos, registrados escrupulosamente en una serie de tomos llamados Materia médica pura (1811-1821).

Hahnemann para que estas sustancias no fueran tóxicas fue diluyendo y agitando las sustancias experimentadas, en un proceso llamado dinamización, mediante el cual se eliminaba la toxicidad pero se revelaban nuevas propiedades De esta forma crea la homeopatía, que investigó y perfeccionó hasta su muerte. Hahnemann definió la enfermedad como un “defecto de la salud”.

En 1835 se trasladó a París, donde murió el 2 de julio de 1843, a la edad de 88 años.

Una página del manuscrito original de Hahnemann

"Las enfermedades crónicas, su naturaleza y su cura", publicado en 1828

Publicaciones de Hahnemann:

  • En 1810 publicó la primera de las seis ediciones del Organon del arte de curar, libro que expone los fundamentos doctrinarios de la homeopatía.

     La obra, que no tardó en traducirse a diferentes lenguas, sedujo hacia 1830 a pequeños grupos de médicos que se organizaron y militaron para convertir a sus colegas a los principios de la homeopatía. También se dieron cuenta de que conocer perfectamente los textos antiguos no les permitía responder a las exigencias de una clientela cada vez más ávida de curación.

     

  • Mientras tanto se editaron los distintos tomos que componen la Materia médica pura (1811-1821), el registro de sus experimentaciones.

 

  •  En 1828, el Tratado de las enfermedades crónicas completó su trabajo teórico.

Las 4 Leyes de la homeopatía

1.- Similia similus curantur


 Indica que el remedio homeopático ha de contener una sustancia que en dosis elevadas produzca de manera lo más fiel posible los síntomas que se presentan  en la persona que acude a la consulta.
Es por ello que entre los remedios homeopáticos existen muchas sustancias que en dosis elevadas son venenosas, por su mayor efecto sobre los seres vivos. La medicina oficial se basa en el "Contraria contrariis curantur" o sea, la aplicación de remedios contrarios a la enfermedad.

2.- La ley de las diluciones


La dilución infinitesimal de la gran mayoría de los remedios homeopáticos hace que muchos farmacólogos y médicos ortodoxos consideren que no puede funcionar. Si no es posible detectar la sustancia en el fármaco, entonces ¿cómo actúa? La homeopatía va más allá de esta premisa científica, ya que son precisamente las mayores diluciones, las que menos medicación contienen, las que tienen un mayor efecto sobre el individuo.
Precisamente es en esta premisa de la homeopatía se basa la ausencia de efectos farmacológicos nocivos. Pero hay que tener en cuanta que si un remedio homeopático puede tener un efecto beneficioso sobre la salud, la aplicación incorrecta puede producir un efecto indeseable. Aún así, problemas típicos de los fármacos como la úlcera duodenal producida por la aspirina, por poner un ejemplo, no suele existir en los remedios homeopáticos.

3.- La ley de curación de Hering


Según esta ley los síntomas de las enfermedades, se curan desde arriba hacia abajo, desde dentro hacia fuera, y en el sentido inverso al que presentaron. Es decir, desde los órganos vitales y de asimilación como el cerebro, órganos de los sentidos, corazón, etc., hasta los órganos de eliminación como son los riñones o los intestinos.

 Si los síntomas se dirigen a la parte baja es en principio beneficioso, al dirigirlos hacia los puntos de eliminación.
Cuando se dice que deben ir de dentro hacia fuera, viene a ser lo mismo, ya que la piel es la barrera y frontera de intercambio con el exterior, por lo que un problema más superficial tendrá en general mucha menor importancia que un problema de origen profundo, que posiblemente puede afectar algún órgano vital. 

Al decir que se han de presentar en el sentido inverso al que aparecieron se refieren a que cuando un individuo es joven se presentan los primeros síntomas más o menos banales, que si no son canalizados correctamente se convierten en problemas instalados y difíciles de eliminar, hasta la posibilidad de crear en la edad adulta problemas crónicos. 

Si se quiere volver hacia atrás en este proceso, el tratamiento irá encaminado a hacer salir los síntomas o enfermedades que se padecieron en épocas anteriores y de los esfuerzos depurativos del organismo que no acabaron siendo fructuosos.


Una reedición de estos problemas menores en el sentido inverso al que aparecieron facilita la curación. Esta ley, de capital importancia en la homeopatía, se enfrenta con los conceptos ortodoxos de la enfermedad, ya que considera los síntomas y las enfermedades como un fenómeno positivo o benéfico en la evolución de la vida, mientras que en la medicina ortodoxa se entiende el síntoma o enfermedad como un hecho nocivo que se ha de combatir a toda costa.

 

4.- Ley de individualización


Significa que cada persona tiene un remedio específico para cada momento y que otra persona con la misma enfermedad pero con carácter y forma de evolucionar diferente tendrá otro remedio para tratar  teóricamente la misma enfermedad. 

Aquí se enfrentan aún más las escuelas unicista y pluricista de la homeopatía, las dos respetables y con grandes médicos en su haber. Mientras que los unicistas intentan tratar ante todo al individuo, los pluricistas se dirigen especialmente al tratamiento de los síntomas.

Los tres tipos Orgánicos según la homeopatía

Según  la medicina homeopática no existen dos enfermedades iguales, así como tampoco existen medicamentos idénticos entre si: por el contrario, todo ha de ser diagnosticado y cada remedio formulado según las características fundamentales del individuo enfermo. La atención especial brindada a cada individuo es, por tanto, una de las directrices principales de la homeopatía. Ello no obstante, es posible clasificar a las personas en tres grandes tipos orgánicos, cada uno de ellos con una predisposición especial hacia una u otra enfermedad.

  • El tipo carbónico es el de las personas que tienen un temperamento claro y decidido.

Son incluso pacientes y obstinadas, pero pueden mostrar, tanto física como mental y emocionalmente, cierta rigidez. Desde el punto de vista de la salud, los "carbónicos" se muestran resistentes frente a cualquier trastorno, pero cuando pierden la salud, pueden caer víctimas de cualquier enfermedad.

  • El tipo fosfórico es alto y delicado y sus gestos son expresivos. Las personas de este tipo generalmente se ven invadidas por repentinos accesos de entusiasmo sufren profundamente por desilusiones también súbitas. Desde el punto de vista de la salud, el individuo fosfórico cuenta con una mineralización insuficiente y este hecho puede exponerlo a fenómenos infectívos y a trastornos neurofuncionales de distinta naturaleza.
  • El tipo fluórico es en términos generales inestable de paso y de gestos desordenados. Podría definirse como una persona carente de equilibrio desde el punto de vista físico. Este tipo de individuos tiene también carencias minerales.

Remedios homeopáticos, Consejos para tomarlos.

 

Recuerde siempre que la persona indicada para darle los mejores consejos es su homeópata

Se deben tener en cuenta algunos criterios como norma general :

Nunca hay que tocar con los dedos los remedios homeopáticos, ya que al tener una dilución tan grande el mismo contacto con los dedos podría impregnarlos de otras sustancias y variar con ello su potencia. Para ello el consejo a seguir es tomarlos directamente del tubo de vidrio, o utilizar el dosificador que suele haber en el tapón de plástico para introducirlos en la boca.

No masticar ni tragar directamente la medicación, es preferible disolverla en la boca, de manera sublingual por ejemplo.

Se deben de tomar, los remedios homeopáticos, siempre fuera de las comidas, como mínimo una hora antes o después de comer o beber cualquier cosa salvo agua.

Si la posología es de una dosis por día, entonces se hará preferiblemente al ir a dormir o una hora después de cenar.

Alimentos y sustancias que interfieren con la medicación homeopática:

  Mentol y eucalipto: están presentes en caramelos aromáticos, chicles, pastas dentífricas, aceites esenciales, aceites de masaje, perfumes, etc. No conviene lavarse los dientes con pasta dentífrica tres horas antes o después de tomar el remedio.


- Medicamentos: Hay que consultar siempre a su médico si está tomando alguna medicación no homeopática por si son incompatibles entre ellas.


- Tisanas: No deben de tomarse remedios homeopáticos con ninguna tisana o infusión de hierbas debido a que las plantas medicinales por medio de sus principios activos suelen ser también remedios homeopáticos, pero en dosis mucho más elevadas interfiriendo en el efecto de los glóbulos.


- Linimentos y perfumes o colonias: Especialmente los linimentos que contienen alcanfor que se utilizan mucho en casos de reumatismos, contusiones y resfriados.


- Café, té, cacao, bebidas de cola y derivados: Interfieren y disminuyen y tienen un efecto anulador de ciertos remedios homeopáticos. Es preferible evitarlos.

  

   La historia clínica homeopática no se apoya sólo en el estudio de la patología que presenta el paciente, sino que

 además indaga en el resto de su entorno, en la reacción a estímulos externos como el clima o la alimentación y en 

sus peculiaridades reaccionales ante situaciones laborales, familiares o de medio ambiente.

Se trata de recoger información no sobre sus trastornos en sí, sino sobre el matiz individual y de representación de 

la totalidad con que el paciente los vive. 

El homeópata comparará la sintomatología presentada con la Materia médica  a fin de prescribir un medicamento

 dinamizado —el más semejante— que cubra la totalidad del cuadro.  

 

  

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