Anatomía Oculta del Hombre

por Manly Palmer

PARTE III

  LA ESPINA DORSAL

Conectando los dos mundos (arriba el cielo y abajo la esfera de la oscuridad) está la espina dorsal, una cadena de treinta y tres segmentos, que protege en su interior a la médula espinal. Esta escalera de huesos juega un rol muy importante en el simbolismo religioso de los antiguos. A menudo, se la menciona como un camino o escalera en espiral. Algunas veces, se le llama la serpiente , otras, la vara o cetro .

Los hindúes enseñan que hay tres distintos canales o tubos en el sistema espinal. Los llaman Ida, Pingala y Sushumna . Estos canales conectan los centros inferiores generativos del cuerpo con el cerebro. Los griegos los simbolizaban por el caduceo, o báculo alado de Hermes. Éste consistía en un bastón largo (el Sushumna que va al centro), que terminaba en una perilla o bolita (que está en el centro de la médula oblongata). A cada lado de esta perilla, están las alas arqueadas, que se utilizaban para representar los dos lóbulos cerebrales. Arriba de este báculo suben, alternativamente y en forma de espiral, dos serpientes, una negra y la otra blanca. Éstas representan el Ida y Pingala .

Los antiguos hindúes tienen una leyenda concerniente a la diosa Kundalini, en la cual se dice que ella descendió del cielo, por medio de una escalera o cuerda, a una pequeña isla que se halla flotando en el inmenso océano. Relacionando esto con la embriología, es evidente que la escalera o cuerda representa al cordón umbilical, y la islita el plexo solar. Cuando la escalera es cortada y se desconecta del cielo, la diosa huye aterrorizada a refugiarse en una caverna (el plexo sacro), en donde ella se oculta totalmente a la vista de los hombres. Como Amaterasu, la diosa japonesa del Rostro Refulgente, ella debe ser sacada de su caverna, pues, mientras permanece ahí y se resiste a salir fuera, el mundo está en la oscuridad. Kundalini , es una palabra sánscrita cuyo significado es: "una fuerza serpentina, o gas enroscado". Esta fuerza, según lo declaran los sabios orientales, puede ser dirigida hacia arriba a través del canal espinal central (Sushumna). Cuando esta esencia se encuentra con el cerebro, abre el centro de la conciencia espiritual y percepción interna, llevando con ello la iluminación espiritual. El sistema cultural por el cual eso es posible, es la enseñanza más secreta de los santos orientales, porque ellos saben que esta fuerza serpentina o enroscada no sólo lleva a la iluminación sino que, como la serpiente que es un símbolo, es, también, mortalmente venenosa.

Conocimientos superficiales o fragmentos de ocultismo oriental están llegando frecuentemente al mundo Occidental, pero, lamentamos decirlo, con ellos vienen interminables sufrimientos y males, porque estas grandes verdades en las manos de individuos incapaces de comprenderlas o aplicarlas correctamente, destruyen la inteligencia y la razón.

A lo largo de la espina dorsal hay cierto número de nervios, ganglios y plexos. Todos estos tienen lugar en el simbolismo religioso. Por ejemplo, se nos dice, que los antiguos judíos llamaban al plexo sacro y al ganglio sacrocoxígeo, las ciudades de Sodoma y Gomorra . Hay un pequeño plexo en la región de los riñones llamado plexo sagitario , al cual los antiguos llamaron la ciudad de Tarso , donde San Pablo luchó con las bestias. El ocultismo superior enseña que las flores de loto (centros nerviosos de la espina dorsal) son como polos negativos, que dan testimonio de los siete grandes centros positivos de conciencia localizados en el cerebro. Estos siete centros funcionan por medio de los otros centros que se hallan en la espina dorsal en la misma forma, aproximadamente, en que los siete espíritus ante el trono funcionan por medio de los cuerpos planetarios. El discípulo es advertido de no trabajar con los centros que se hallan en la espina dorsal, sino que debe hacerlo con los centros gobernantes - los centros del cerebro.

El caminar errante de los Hijos de Israel en el desierto, el peregrinaje de los mahometanos a la Meca , los interminables peregrinajes de los santos hindúes que se pasan la vida yendo de un templo a otro, representan el peregrinaje del fuego espiritual ( kundalini ) a través de los centros nerviosos que se hallan a lo largo de la espina dorsal. Siguiendo ciertas instrucciones particulares, la fuerza es llevada a estos centros, uno tras otro, hasta que, visto clarividentemente, se convierten estas áreas en una especie de flores luminosas, de las cuales dimanan rayos de luz, semejando los pétalos. Cada uno de estos lotos tienen diferentes números de pétalos de acuerdo con las ramificaciones nerviosas que dependen de él.

Se dice que el Logos, cuando llegó el momento de crear el universo material, entró en estado de profunda meditación, concentrando el poder de su pensamiento en los siete centros, semejantes a flores, de los siete mundos. Esa fuerza vital, descendiendo gradualmente del cerebro (el cual era el gran mundo superior) y penetrando en las flores de loto, una por una, dio nacimiento a los mundos inferiores. Cuando, al final, ese fuego espiritual penetró en el centro más bajo, el mundo físico fue creado, y su fuego estaba en la base de la espina dorsal. Cuando el mundo retorne a él de nuevo , y el Logos vuelva a ser supremo en conciencia, será porque retiró la vida de estos siete centros, comenzando por los inferiores, llevándolas nuevamente, al cerebro. Así es que la senda de evolución de todas las cosas vivientes es elevar este fuego, cuyo descenso hizo posible su manifestación en estos mundos inferiores y cuyo ascenso les pondrá, otra vez, en armonía con los mundos superiores.

Este mito de la fuerza vital que desciende y toma a su cargo el gobierno de los mundos, se encuentra en todos los pueblos civilizados de la tierra. Esto es el Hiram Abiff) quien construyó el Templo Masónico (los cuerpos), y que fue muerto por los tres vehículos que él había formado. Tiene su similitud con el Cristo, muerto por los pecados del mundo.

Por el hecho de que este fuego espinal es una fuerza enroscada, serpentina, en todas partes del mundo se ha usado la serpiente para representar a los salvadores del mundo. El uraeus (emblema de serpiente) usado por los sacerdotes egipcios en su frente, era un símbolo del Kundalini , la sagrada cobra que, cuando fue elevada en el desierto, salvó a todos aquéllos que la contemplaron (Moisés y la serpiente de bronce).

Así como el cerebro es el centro del mundo divino, el plexo solar es el centro del mundo humano que, representando la semiconciencia, une la inconsciencia de abajo con la conciencia de arriba. El hombre no sólo es capaz de pensar con el cerebro; cierta fase del pensamiento es producida por los centros nerviosos del plexo solar.

Probablemente, antes de ir más adelante, será prudente describir la diferencia que hay entre un médium y un clarividente. Para la mayoría de las personas no hay ninguna diferencia, pero, para el místico, estas dos fases de la vista espiritual, están separadas entre si por los límites de las etapas totales en la evolución humana.

Un clarividente es aquél que ha elevado al cerebro la fuerza espinal serpentina y por su desarrollo ha merecido el derecho de percibir los mundos invisibles con la ayuda del tercer ojo, o glándula pineal. Este órgano de conciencia, que millones de años ha, conectaba al hombre con los mundos invisibles, se cerró durante el período lemúrico, cuando los órganos sensorios, perceptores del mundo objetivo, comenzaron a desarrollarse. Los ocultistas, sin embargo, por el proceso de desarrollo al cual nos hemos referido someramente antes, pueden volver a abrir este ojo y por medio de él explorar los mundos invisibles. El clarividente no nace, se hace. Los médiums no se hacen, nacen. El clarividente puede llegar a serlo sólo después de años, algunas veces, de vidas, de autopreparación; por el otro lado, el médium, sentándose en una habitación a oscuras o por otras prácticas similares, puede obtener ciertos, resultados en muy pocos días.

El médium usa el plexo solar como un espejo, y en sus nervios sensitivos son reflejados cuadros registrados en los éteres invisibles. A través del bazo (que es el portal del cuerpo etérico) el médium permite la entrada, en su constitución espiritual, de inteligencias desencarnadas, dando como resultado el oír voces y otras manifestaciones psíquicas. La escritura automática se consigue permitiendo, al brazo etérico de una inteligencia extraña, el control temporario del brazo físico del médium. Esto no es posible hasta tanto el médium no quita su doble etérico del brazo, pues dos cosas no pueden ocupar el mismo lugar al mismo tiempo. El resultado de la separación periódica de las fuerzas vitales del brazo físico, es muy desastroso, llegando, frecuentemente, hasta la parálisis.

La mediumnidad es antinatural para el hombre, mientras que la clarividencia es el resultado natural del crecimiento y desarrollo de la naturaleza espiritual. Hay cien médiums por un clarividente, porque sólo puede llegarse a ser clarividente por el autodominio y el ejercitamiento de un tremendo poder; mientras que, el más débil, el más enfermo y más nervioso de los individuos, es el que mejor médium resulta. El clarividente desarrolla su mente llenándola de benéficos conocimientos, en tanto que la primera instrucción que se le da al que quiere ser médium, es: "Trate de dejar su mente vacía."

La razón por la cual la mediumnidad, a través del plexo solar, es una retrogradación, puede ser resumida como sigue: Los espíritus-grupo, que controlan el reino animal, desempeñan sus cargos produciendo imágenes en el plexo solar, pues el animal no tiene mente autoconsciente. Su resultado es que, en lugar de pensar con su propio cerebro, piensa con el cerebro del espíritu-grupo, a quien esta unido por invisibles hilos magnéticos. Estos hilos conducen sus impresiones y las fotografías en el sistema nervioso simpático. No teniendo voluntad propia, el animal es incapaz de combatir sus impulsos y, en consecuencia, los obedece implícitamente. El hombre se gobierna a si mismo por medio del sistema cerebro espinal, porque ha desarrollado la individualidad, y el sistema simpático ya no lo gobierna más. Exponiéndose a los impulsos que le llegan por el plexo solar, el médium obstaculiza su propio desarrollo al no permitir que el sistema nervioso cerebro espinal controle su destino.

Al hombre siempre le ha gustado apoyarse en las cosas externas. No le agrada enfrentar cada problema y resolverlo con el cerebro que Dios le ha dado. Por eso, busca el apoyo de los mundos invisibles, pidiéndoles ayuda para realizar la obra que debiera llevar a cabo por su propio esfuerzo.

Miles de personas deben participar de la responsabilidad del médium, porque muchos de ellos siguen ese camino debido a que cientos de personas desean hablar con sus parientes muertos o tener informaciones reservadas sobre los valores de la Bolsa. Aquéllos que alientan cosas que ellos no harían por si mismos, son personalmente responsables por el daño que, por su egoísmo, han permitido que les llegue a otras personas.

La diferencia, por lo tanto, entre la mediumnidad y la clarividencia se halla cerca de la mitad de la columna vertebral. Es la diferencia entre lo negativo y lo positivo; es la diferencia que hay entre la oscuridad de una habitación en donde se realiza, a medianoche, una sesión espiritista y la ceremonia al mediodía en un templo.

Todos los órganos que se encuentran dentro del cuerpo humano tienen su significación religiosa. El corazón, con sus cámaras, es en si un templo erigido sobre la montaña del diafragma. El bazo, con su pequeño cuerpo en forma de sombrilla, concentra los rayos solares y tiene a su cargo el cuerpo etérico. Es este cuerpo etérico, enrollado dentro del bazo, el que inyecta en el sistema circulatorio los corpúsculos blancos de la sangre.

Nosotros sabemos que el cuerpo humano ha servido de inspiración para casi todas las invenciones mecánicas. Las bisagras han sido copiadas del cuerpo humano; lo mismo las perillas y la cuenca o alvéolo que las contienen. Se nos ha dicho que la primera instalación de plomería fue reproducida de los sistemas circulatorios arterial y venoso. Centenares de máquinas e implementos han sido inspirados por los sutiles movimientos del funcionamiento de nuestros propios vehículos, porque el cuerpo humano es la más maravillosa máquina que pueda concebirse y, por eso, la mejor que pueda la mente humana estudiar.

La estrecha relación que existe entre el sistema generativo inferior y el cerebro en la parte superior (porque el cerebro es un sistema generativo positivo) se debe, desde luego, a la médula espinal que los conecta. En un momento determinado, cierto número de pequeñas puertas, que ahora separan el cerebro del sistema generativo, se abren, y el Sushumna se convierte en un abierto túnel y, así, cada impulso es llevado inmediatamente a ambos extremos del cuerpo. Es por esta razón que el candidato hace voto de castidad, ya que la estrecha conexión existente en los discípulos avanzados entre el cerebro y el sistema reproductivo, exige una absoluta conservación de todas las energías vitales. Las amígdalas están conectadas directamente con el sistema generativo; en realidad, ellas son parte de su polo positivo formado por el cerebro. La deplorable costumbre actual de vacunar y de cortar las amígdalas a los niños apenas llegan al mundo, producirá en alguna época una definida degeneración de la raza. La mayoría de las amígdalas se infectan a causa de que el niño, en los primeros años, come demasiados dulces. La moral es no cortar las amígdalas, y suprimir los dulces. La mayor parte de los padres son responsables por la enfermedad de sus hijos. Ya sea por su ignorancia o por indulgencia, ellos permiten que la inconsciencia infantil, que todavía no esta controlada por los vehículos superiores, los destruya antes de que la vida se exprese plenamente. Cuando los niños están enfermos en los primeros años de vida, el médico encontrará, habitualmente, la causa del mal en los padres, y el padre o la madre - no el niño - deberá ser medicamentado por las píldoras que necesite. Si el estómago se mantiene en condiciones adecuadas, las amígdalas se mantendrán también en buenas condiciones. La absoluta economía demostrada por la Naturaleza en la construcción de todas sus estructuras sería prueba suficiente de que el Señor no estuvo perdiendo su tiempo cuando hizo las amígdalas y el apéndice. Él tuvo, aparentemente, su razón para hacerlo, pero estos pobres, inofensivos órganos, se han convertido en una mina de oro para los médicos, quienes los quitan a la más ligera provocación. Se nos dice que la posición vertical asumida por el cuerpo humano, que fuerza el contenido de la región intestinal a viajar, parte del tiempo, cuesta arriba, es la razón de la existencia del apéndice, que se ha perdido en las criaturas de porte horizontal. Cada órgano no sólo tiene su propósito visible sino, también, un invisible propósito espiritual, y puede ser envidiado el individuo que trata de llevar su vida preservando intactos, en todo lo que le sea posible, sus miembros y partes anatómicas originales.

En cuanto a la deuda de la ciencia para con el cuerpo humano, debemos agregar que el sistema decimal es el resultado del contar con los dedos del hombre primitivo, por lo cual el número diez se convirtió en la unidad de enumeración. El antiguo codo fue, también, la distancia entre el codo y el extremo del segundo dedo, o aproximadamente, dieciocho pulgadas. Así sucede si retrocedemos en el estudio de las cosas, encontrando que, casi todo con lo que el hombre se ha rodeado, es una adaptación del cuerpo con el cual Dios ha envuelto su espíritu.

El hombre va conquistando, gradualmente, el control no sólo de los órganos de su cuerpo sino, también, de sus funciones. La ciencia establece que ciertos órganos funcionan mecánica o automáticamente, pero el ocultismo considera que no hay nada mecánico en lo que se refiere a las funciones del cuerpo humano. Tomemos el ejemplo de un obrero tirando un trozo de hierro entre las ruedas y palancas de una maquina en perfectas condiciones de marcha. Se oirá un chirrido y la maquina se detendrá. Por otro lado, si se tira, figuradamente, una llave inglesa dentro del cuerpo humano, éste, inmediatamente, comenzará el proceso de eliminarla. Rodeará al elemento extraño con una envoltura y tratará de absorberlo. Si esto es imposible, tratará de arrojarlo hacia afuera por algún canal adecuado para ese propósito. Si estos medios fracasan, se acostumbrará, en muchos casos, a la presencia del obstáculo y procurará seguir sus funciones de algún modo. Esto demuestra, sin duda alguna, que las partes orgánicas del hombre poseen cierta forma inherente de inteligencia; por lo tanto, ellas no son máquinas, porque ninguna invención mecánica es capaz de tener inteligencia.

Paracelso, el gran médico suizo, quien, después de estar muchos años en el lejano Oriente retornó a Suiza para enseñar medicina, fue el primero que dio al mundo europeo su concepto de los espíritus de la Naturaleza. Enseñó que las funciones de la Naturaleza estaban bajo el control de pequeñas criaturas, invisibles para los sentidos normales pero que, trabajando a través de los reinos de la vida, minerales, plantas, animales, y partes del cuerpo humano, mantenían a todos ellos desenvolviéndose de una manera inteligente, bajo el control de la gran jerarquía celestial de Escorpión, que tiene a su cargo la construcción de los cuerpos en la Naturaleza , estos elementales son las inteligencias invisibles que gobiernan el cuerpo humano y sus funciones.

Como resultado de la siempre evolucionante conciencia del hombre, éste está adquiriendo un control más completo de las funciones de sus diversos órganos. Hay dos clases de músculos - voluntarios e involuntarios - siendo la diferencia que los músculos voluntarios, que son controlados por la mente consciente del individuo, tienen sus fibras que corren en dos modos y cruzándose entre si, mientras que los involuntarios no tienen fibras que los crucen. El corazón ha sido considerado un músculo involuntario, pero está comenzando, ahora, a mostrar fibras cruzadas, prefigurando así los días en que el hombre consciente e inteligentemente regulará los latidos de su propio corazón. Lo mismo reza, con respecto a todos los otros órganos que sobreviven a los periódicos cambios que van teniendo lugar en la constitución del hombre. Los santos orientales pueden, con todo éxito, vivir sin que su corazón lata; pueden pararlo y hacerlo latir a su voluntad. Echando la lengua hacia atrás y tapando así el pasaje del aire a los pulmones, pueden permanecer por meses inmóviles. Muchos chelas orientales, hacen esto mientras reciben iniciaciones espirituales fuera del cuerpo físico. Se han registrado casos de santos que han sido enterrados vivos. Semanas más tarde, al ser desenterrados, se encontró que el cuerpo estaba seco como un cuero. Se le echó agua encima, y después de un cierto lapso, el hombre, que no había respirado durante semanas, se levantó y empezó a caminar. Éste es el resultado del extraordinario control que la mente es capaz de conquistar sobre las funciones del cuerpo.

El ocultismo enseña que hay todo un universo dentro del cuerpo humano; que él tiene sus mundos; sus planos, dioses y diosas. Millones de diminutas células son sus habitantes. Éstas están agrupadas en reinos, naciones y razas. Hay las células óseas y las células nerviosas, y millones de estas pequeñísimas criaturas, al agruparse, se transforman en una cosa compuesta de muchas partes. El Gobernador Supremo y Dios de este gran mundo es la conciencia del hombre que dice: "yo soy". Esta conciencia toma su universo y lo lleva hasta otra ciudad. Cada vez que va y viene por las calles, ella toma sus centenares de millones de sistemas solares y los lleva consigo, pero, siendo tan infinitesimales, el hombre no puede comprender que ellos son realmente mundos.

Igualmente, nosotros somos células individuales en el cuerpo de una creación infinita que se mueve a si misma a través de la infinitud, a una velocidad desconocida. Los soles, las lunas y estrellas, son, meramente, huesos del gran esqueleto compuesto de todas las sustancias del universo. Nuestras propias minúsculas vidas son, simplemente, partes de esa infinita vida que circula y palpita a través de las arterias y venas del espacio. Pero todo eso es tan vasto que esta más allá de la comprensión de este pequeño "yo soy" en nosotros. Por lo tanto, podemos decir que ambos extremos son, igualmente, incomprensibles. Vivimos en un mundo medio, con infinita grandeza por un lado e infinita pequeñez por el otro. A medida que nuestro desarrollo se va ampliando, también lo hace nuestro mundo, dando como resultado el que vayamos comprendiendo cada vez más todas estas maravillas.

PARTE IV

LOS MUNDOS INFERNALES

En la base de la espina dorsal esta ubicado el trono del Señor de la Forma , comúnmente llamado Jehová y Shiva. El linga es su símbolo. Cabalga el gran toro de lo terrenal. Su hija es la muerte y la destrucción, no siendo, sin embargo, una forma del mal. Construye los cuerpos que nos dan poder para funcionar en los mundos inferiores. Él los cristaliza por medio de líneas de fuerza. La geometría es el esqueleto, y todos los cuerpos que él construye son problemas geométricos, ángulos geométricos cristalizados en rocas y piedras. Gradualmente, la cristalización que trae cuerpos al mundo se vuelve demasiado densa y no es capaz de responder a las impresiones sutiles de la conciencia espiritual. Lentamente se convierte en piedra, y la muerte es el resultado de la misma causa que trajo el cuerpo al mundo. Las primeras razas de la tierra adoraban a los atributos procreativos de la vida. Ellos sentían que la más elevada expresión de vida era el poder de dar una nueva vida al mundo. Por lo tanto, el principio dador de vida fue personificado en una deidad dadora de vida a todas las cosas, o más bien, que traía a la manifestación la vida latente que no podía crecer o desarrollarse en el mundo físico sin el vehículo de la sustancia densa.

Para el ocultista, el nacimiento es muerte y la muerte es un despertar. Los místicos de la antigüedad enseñaban que el haber nacido en el mundo físico era entrar a una tumba, porque ningún otro plano de la Naturaleza es tan desacorde, tan limitado como el mundo terrenal. El tiempo y la distancia eran las rejas de la prisión que encadenaban al alma a vivir en un estrecho lugar. El calor y el frío atormentaban al alma, la edad la privaba de sus facultades, y la vida del hombre no era más que una preparación para la muerte. Como la vida se vive a la sombra de la muerte, ellos enseñaron que es una mofa, una cosa hueca, dorada para la mirada descuidada, pero sin brillo y carcomida, comida de gusanos, cuando la examinamos detenidamente. El cuerpo físico se convertía en el sepulcro, la tumba, el cementerio en el cual el espíritu yacía esperando el día de la liberación cuando, como una chispa virginal, se levantaría otra vez dejando la rota urna de barro. Por lo tanto, en todas las religiones tenemos al mundo inferior como un negro abismo, en el cual Yama, de tres cabezas, arroja las almas condenadas para que sufran en el infierno de su propia creación, porque es cierto que cada raza elabora de su propia naturaleza, los demonios que la atormentan. Aquí Tifón, el dios egipcio de la destrucción, con cuerpo de cerdo y cabeza de cocodrilo, espera con las fauces abiertas para devorar a aquellos que no han sabido aprovechar las oportunidades de la vida en forma adecuada. La mayoría de los pueblos simbolizan al demonio dotándolo de un cuerpo parte animal, parte hombre. Mora en la naturaleza animal del hombre, y aquéllos que son dominados por sus apetitos, gustos y disgustos, sus odios y temores, no necesitan otra condenación; han construido su propio infierno y están sufriendo sus tormentos.

El sistema generativo, esta, gradualmente, siendo absorbido en el cerebro, y el hombre del gran período venidero del mundo generará su especie, o al menos formará vehículos para él por medio de la laringe, que es el órgano de la palabra hablada. Se nos ha dicho que un pequeño cuerpo etérico, que será más tarde el órgano positivo de la reproducción, se está construyendo, en forma gradual, cerca de la laringe. Aquéllos que sean incapaces de levantar el fuego de la médula espinal, a través del canal Sushumna , serán arrojados a un reino lateral, semejante al de los simios actuales.

Se supone que el cuerpo físico está bajo el control de la Luna , la cual, como vosotros sabéis, gobierna todos los líquidos de la Tierra. La Luna fue la última encarnación del espíritu de la Tierra , y la raza humana pasaba por el estado de conciencia animal en el cuerpo etérico del Señor de la Luna. Los espíritus lunares son llamados "antepasados" y son conocidos por los cristianos como ángeles. Estos seres tienen el control de los poderes generativos del hombre y el animal. La entidad que se encarna elige, frecuentemente, muchos años antes, el vehículo con que aparecerá en el mundo. Se dice que el germen etérico es colocado en el cuerpo de los padres unos veinte años antes de que el niño venga al mundo. Esto es el resultado de su búsqueda del ambiente adecuado a sus necesidades materiales y espirituales.

Ciertas escuelas de ocultismo han enseñado que la conciencia espiritual del hombre no estaba fija en ningún punto del cuerpo, sino que estaba en cualquiera de las partes donde el hombre mora con sus pensamientos. Nosotros sabemos que hay tres mundos donde el hombre puede morar. El primero es el mundo mental, en donde puede vivir rodeado de sus pensamientos, sus sueños y sus aspiraciones. El segundo, es el mundo humano, donde él puede ser uno de esa gran clase media que piensa poco, come poco, duerme poco y sufre incesantemente. Su tercer hogar posible, es un mundo animal, donde puede morar en el medio de sus pasiones, lujuria, y odios, que queman su alma y consumen su cuerpo. La historia de las razas primitivas muestran que ellas se levantaron a través de esos estados hasta que, al final, unos pocos se convirtieron en verdaderas criaturas pensantes.

La sangre de cada hombre es individual. Cristalizada, forma dibujos geométricos que difieren en cada persona, por eso, por medio del análisis de la sangre podría desarrollarse un sistema mucho más seguro, para la investigación del crimen, que los sistemas de Bertillón y de la impresión digital. La historia del alma humana está escrita en su sangre. La posición que él ocupa en la evolución, sus esperanzas y sus temores, están impresas en las formas etéricas que fluyen a través de su corriente sanguínea. Hasta que la sangre roja no entra en el cuerpo, el espíritu del hombre no puede entrar en él; sólo ronda alrededor del cuerpo al que esta unido por un hilo de naturaleza eléctrica. Estudiando clarividentemente grillos, langostas y otras pequeñas criaturas, es posible observar impulsos que vienen de esos pequeños globos que rondan sobre sus cuerpos, que demuestran sus movimientos y sentidos primitivos. Por lo tanto, se dice que la real línea entre el vegetal y el animal viene con la llegada de la sangre roja; consecuentemente, ciertos peces pequeños, moluscos, etc., son técnicamente vegetales, aunque no reconocidos como tales por la ciencia. El hígado es la llave de la sangre roja. El color rojo de la vestimenta de Lucifer, se deriva del color de la sangre, y la palabra Lucifer significa: "portador de luz" (o calor) y es un nombre de la sangre. Por esa razón es el espíritu de la tentación. En los Misterios cristianos, la herida del hígado de Cristo por la lanza del centurión, es un hecho especialmente místico, en tanto que Prometeo, el amigo del hombre, encadenado en el pico del Monte Cáucaso, con el buitre que devoraba su hígado, es el mismo mito expresado en el simbolismo de los antiguos griegos.

Es interesante, también, notar la relación que hay entre las palabras "live" (vida) y "liver" (hígado), porque tener un hígado ( liver ) es vivir ( to live ). Siguiendo este detalle, podemos notar que la palabra live deletreada al revés se convierte en evil (mal) y la palabra lived (vivido) se convierte en devil (diablo). Esta peculiar relación no sólo se encuentra en inglés, sino también, con ligeras variantes, en otros varios idiomas. Cuando nos ocupamos de esto, sin embargo, quedamos envueltos en el estudio Cabalístico, el cual es el análisis del significado simbólico de las palabras.

Rojo es el color de la sangre y la clave del hígado, y su efecto sobre los animales es muy notable. Irrita, excita y en algunos casos realmente causa la locura de los animales. Por eso se usa, frecuentemente, en la capa de los toreros. El torero mueve su capa frente al toro y consigue, comúnmente, irritarlo. El uso de luces rojas no es una cosa poco común en la magia negra. Los magos malos las usan para materializar espectros, en tanto que la ciencia médica ya ha descubierto que son un fuerte irritante si se aplica al cuerpo humano.

Durante la ira y el odio, el aura astral del hombre se ve veteada con rojas llamas que tienen gran parecido con los rayos. A menudo la base de la espina dorsal brilla con una luz roja oscura, símbolo de odio, pasión o ira. Esta luz roja, brillando eternamente, en la base de la columna vertebral, ha dado origen al relato que se hace del fuego del infierno y de la condenación, pero los predicadores han olvidado de recordar a los seglares, que ellos llevan consigo mismo su propio infierno a donde quiera que vayan.

Se dice que el poder rojo es derivado de la luz blanca de Sol, por medio del cuerpo de Samael, el espíritu de Marte. Ésta es la causa del resplandor rojo en el cielo. Marte es el dios de la guerra, la disputa, el odio y la disensión. Fue la deidad regente del imperio romano, cuyos soldados llevaban rojo en sus uniformes como símbolo de su mando. Siguiendo a Marte como guía conquistaron al mundo, y luego, cayeron bajo las mismas espadas con que ellos habían asesinado a los otros.

Así como el rojo es el color del cuerpo, el amarillo es considerado el color del alma. Por esta razón los Buddhas y los salvadores del mundo son representados con un halo o aureola dorada que los rodea. Esta luz es el hábito amarillo; también, es la luz que atestigua la oscuridad, sobre la cual escribió San Juan. Esta luz, fluyendo del tercer ventrículo, representa el Shekinah de los judíos, que está sobre el propiciatorio, como un pacto entre Dios y el hombre. El amarillo es vitalizador, un dador de vida. Por ello el Sol con sus rayos dorados y su personificación - el Cristo - son, ambos, dadores de vida. La falta de vitalidad puede ser tratada con éxito exponiendo el bazo al Sol.

El azul el más elevado de los tres colores primarios, es el color dado al Padre. Es un color sedante, que tranquiliza, y de especial valor para el tratamiento de la demencia y la obsesión. Es difícil para los magos negros actuar con éxito en una luz azul. Su afinidad con la mente es muy evidente, y se reúne como un mar eléctrico en la glándula pineal y como un extracto de todas las cualidades espirituales de la naturaleza humana. El núcleo azul de toda llama se dice que es el símbolo del Padre invisible, oculto en el luminoso Sol. En las palabras del Cristo: "Aquél que me ha visto a Mi, ha visto al Padre. Yo soy en el Padre y el Padre es en Mi."

Es muy interesante el uso de los colores en los símbolos. El dragón verde, al cual los héroes de la mitología generalmente matan, representa la Tierra. La armadura blanca es un cuerpo físico purificado. El mago negro es oscuridad e incertidumbre. Todos los colores tienen un valor simbólico, y grandes lecciones pueden aprenderse del estudio de la aplicación de estos valores en el ocultismo.

Tratando el tema de la fisiología y anatomía oculta, debemos detenernos por un momento para dar crédito a los alquimistas y rosacruces, quienes, durante la Edad Media , encubrían el estudio de la anatomía oculta presentando los órganos del cuerpo humano en la forma de retorta y otros recipientes utilizados para su alquimia. Uno de sus grandes exponentes, dijo en resumen: "Nuestra química no es como la que se conoce y donde se emplean los productos químicos, sino que la hacemos con ciertos recipientes secretos" (órganos internos) y sustancias químicas espirituales, que son invisibles para el individuo ordinario. Nosotros no creemos en la tortura de los elementos químicos", (combinándolos para formar gases, vapores o masas hirvientes) "porque los productos químicos, lo mismo que el hombre, pueden sufrir cuando se los combina en forma inadecuada".

El horno de los alquimistas era el cuerpo humano. El fuego que ardía en él, estaba en la base de la espina dorsal. La chimenea era la médula espinal, por la cual pasaban hacia arriba los vapores para reunirse luego y ser destilados en el cerebro. Este fue un sistema secreto llevado a Europa del lejano Oriente, en donde ha sido considerado, por siglos, la más elevada forma de religión. Podemos llamar a estas verdades ocultas los principios de la espiritualidad operativa para distinguirlas de la moderna religión, la cual está formada enteramente de teorías especulativas. La gente no sueña que la religión es fisiológica, ni creería que su salvación depende enteramente del uso científico de los elementos y fuerzas internas de sus propios cuerpos; pero a despecho de todo esto, puede ser dicho lo contrario; tal es el caso. Durante los próximos años mucho se hará para iluminar al hombre en lo que concierne al trabajo secreto de sus propias partes y miembros.

Es muy interesante notar la similitud que existe entre las encarnaciones o apariciones en el mundo del gran avatara Vishnú y los cambios que tienen lugar en el embrión humano antes del nacimiento. Esto nos llevará a nuestro próximo tema: la embriología oculta.

 

 

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